imagen-noticia
Cataluña

Las cámaras en los uniformes se consolidan también en la policía local

El cuerpo de Sant Adrià del Besòs fue pionero en implantarlas y el balance es tan positivo que ha doblado las unidades y otras localidades siguen sus pasos

Los resultados del primer año de cámaras en los uniformes de policías locales son alentadores. Sant Adrià del Besòs fue pionero en Catalunya al incorporarlas a su guardia urbana para evitar confusiones y denuncias infundadas y mejorar la seguridad policial y ciudadana. El Ayuntamiento adquirió entonces dos dispositivos unipersonales, que se acoplan al traje y que se activan a demanda para documentar situaciones complicadas.

La medida ha resultado muy positiva durante estos meses, asegura el Inspector Jefe de la Policía Local, José María Molina, con lo que hace escasas semanas el cuerpo ha adquirido dos cámaras más. Se trata de un modelo más avanzado y más pequeño, al estilo ‘GoPro’, que ofrece más prestaciones. Ahora que disponen de cuatro unidades, siempre hay dos de media en la calle: una en un coche policial y otra en una patrulla motorizada.

Las cámaras del pasado año, que graban con un ángulo de 130 grados, retienen las imágenes de los 30 segundos anteriores a la pulsación del botón de grabación. Este último modelo guarda la información de un minuto entero antes de que el agente active la cámara. Por ejemplo, si fuera insultado o agredido en una situación tensa y decidiera empezar a grabar, la ofensa previa quedaría muy probablemente recogida en las imágenes. Cada aparato cuesta alrededor de 600 euros.

A raíz de un incidente en la Mina

Y es que la iniciativa se emprendió el pasado año tras una operación complicada en el barrio de La Mina. En verano de 2015 una patrulla sufrió un encontronazo con un grupo de jóvenes y los implicados grabaron a los policías y luego colgaron imágenes en las redes sociales. Los agentes reclamaban disponer también de cámaras para prevenir falsas denuncias y difamaciones.

El objetivo de estos aparatos es, sobre todo, disuasivo. El Inspector señala que el primer año de las cámaras ha coincidido con la ausencia de momentos de tensión como el de 2015. Aunque no se aventura a establecer una correlación directa, sí considera que la grabación potencial de los incidentes ayuda a rebajar los ánimos en una escalada de tensión.

Dos incidentes grabados en un año

“Cuando un agente se ve en peligro, antes de accionar la cámara, avisa a la persona o personas presentes de que van a ser grabadas, así como al jefe de turno que haya en ese momento por radio”, cuenta Molina. Este 2017 las cámaras han sido usadas en dos ocasiones, en el centro de la ciudad y en el barrio del Besòs, en intervenciones que se estaban poniendo complicadas, pero que finalmente pudieron resolverse. En ninguno de los dos casos se tuvo que visionar las grabaciones para imponer denuncias o identificar a infractores. La persuasión fue suficiente.

De hecho, y aunque no están oficialmente registradas, el cuerpo sabe que ha habido otras actuaciones en las que los agentes han avisado de que iban a disponerse a grabar. La mera advertencia hizo que la tensión se rebajara automáticamente, de tal forma que finalmente ni siquiera se llegó a activar la cámara.

Desde su puesta en marcha, pues, ninguna imagen de estas cámaras ha tenido que ser recuperada. El contenido se borra siempre de forma automática al cabo de un mes, si ningún caso policial o juez las requiere.

Derechos de imagen y protección de datos

El uso de las imágenes es de una naturaleza legal muy compleja, apunta el propio Inspector, en referencia a los derechos a la privacidad, propia imagen y protección de datos de los que goza todo ciudadano. Por eso conseguir el permiso de la Generalitat es tan complicado y requiere una detallada justificación a la Comisión de Control de Dispositivos de Videovigilancia de Catalunya.

Y es que las grabaciones están muy restringidas y sujetas a una serie de requisitos inalterables. Solo pueden ser accionadas en la vía pública y dentro del término municipal de Sant Adrià del Besòs. Los agentes siempre deben avisar a las personas presentes y la situación debe estar muy justificada, con riesgo de daños para la policía, terceras personas o mobiliario público; amenazas o intimidación con algún tipo de arma, o cuando el hecho pueda derivar en acciones tumultuarias en las que no se pueda identificar a todo el mundo, entre otros condicionantes.

Otras policías locales, en vías de implantarlas

Los resultados de Sant Adrià del Besòs han llamado la atención de otros cuerpos policiales locales y ayuntamientos. Los encargados de esta innovación han sido requeridos varias veces para relatar qué pasos siguieron para obtener las autorizaciones e implantar los dispositivos. Otras policías locales catalanas, indica el Inspector, ya habrían pedido permisos similares este año para dotarse también de cámaras unipersonales.

En Sant Adrià la iniciativa también se extenderá a medio plazo. Con cuatro unidades en funcionamiento actualmente, Ayuntamiento y policía plantean adquirir dos más este 2018. El horizonte de futuro, si los resultados siguen siendo positivos, es que todo agente pueda llevar una en el uniforme como ya ocurre en otros países de Europa.

Fuente: La Vanguardia

  • Tags

Comparte esta página